Kéfir

Kéfir Alimento Probiótico

Alimento Probiótico

El kéfir es un alimento probíotico que está cada día más de moda. Sin embargo, su tradición es muy dilatada y son sus propiedades las que han hecho que su popularidad aumente tanto en los últimos años.

A continuación te contamos qué es exactamente este alimento, cuál es su historia y qué propiedades y beneficios. También te hablaremos de su composición y te enseñaremos a prepararlo de forma casera.

¿Qué es el kéfir?

El kéfir es un producto de origen lácteo que se elabora a partir de la fermentación de la leche. En principio, puede asemejarse a un yogur, pero no son los mismos microorganismos los encargados de realizar el proceso de fermentación. En el caso del yogur, la fermentación es llevada a cabo por dos bacterias fundamentalmente, mientras que para elaborar el kéfir intervienen también bacterias (concretamente, lactobacilos), pero también levaduras.

Actualmente, el kéfir puede encontrarse en botes de cristal o plástico en los supermercados, pero es muy sencillo elaborarlo de forma casera, como te contaremos más adelante. Es uno de los alimentos que se consideran dentro del ámbito de probióticos y de ahí su relevancia actual. Los probióticos son microorganismos beneficiosos que se encuentran en algunos alimentos y que se ingieren a través de la dieta.

Historia del kéfir

Este alimento tiene su origen en el Cáucaso. Se estima que comenzó allí su andadura hace unos 5.000 años, pero no fue hasta mucho después cuando se difundió al resto de países a través de Rusia. Los rusos se encargaron de expandirlo, y actualmente es uno de los alimentos que se consumen a diario en toda Europa del Este.

La curiosidad por este producto surgió al ver que los habitantes de las montañas del Cáucaso eran especialmente longevos y se comenzó a estudiar a qué podría deberse este fenómeno. Fue entonces cuando vieron que estas poblaciones utilizaban leche cruda de búfalo, oveja, cabra o vaca y la sometían a un proceso de fermentación para obtener el kéfir.

Propiedades y beneficios del kéfir

En primer lugar, el principal beneficiado de este producto es el aparato digestivo. La presencia de microorganismos mejora la flora intestinal y posibilita un mejor funcionamiento de la digestión. Este efecto es más notable con el kéfir que utilizando otros alimentos como los yogures, pues tiene mayor variedad microbiana.

Por otro lado, se ha establecido una relación directa entre consumo de kéfir y eficacia del sistema inmunitario, pues lo estimula e interviene en su modulación.

Asimismo, se ha visto que tiene un efecto positivo sobre la piel, actuando sobre la cicatrización de heridas y teniendo un efecto beneficioso para los eccemas. Otros efectos beneficiosos son la mejora en el metabolismo de la lactosa, el control de la tensión arterial y los efectos sobre el colesterol.

Levaduras y bacterias beneficiosas

Las bacterias que podemos encontrar dentro de este alimento pertenecen fundamentalmente al género Lactobacillus, aunque también aparecen especies de Bifidobacterium, Streptococcus, Lactococcus y Leuconostoc. Esto muestra la gran diversidad bacteriana presente en este alimento.

Kéfir
  • Lactococcus lactis subsp. lactis
  • Streptococcus thermophilus
  • Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus
  • Lactobacillus helveticus
  • Lactobacillus casei subsp. pseudoplantarum
  • Lactobacillus brevis

No obstante, además de esto también aparecen levaduras de los géneros Kluyveromyces, Saccharomyces, Torulaspora y Kazachstania.

  • Kluyveromyces marxianus var. lactis
  • Saccharomyces cerevisiae
  • Candida inconspicua
  • Candida maris

Composición del kéfir

El preparado con el que se elabora la leche fermentada (denominado granos de kéfir) está compuesto por más de 30 microorganismos que hacen que sea un probiótico de lo más recomendado. Además, el kéfir resulta más beneficioso que otros lácteos como los yogures por contener mayor variedad de bacterias, y también de levaduras, que evitan el desarrollo de microorganismos patógenos.

Además, aporta numerosas vitaminas, minerales, aminoácidos y enzimas necesarios para el organismo. Los nutrientes más destacados son calcio, fósforo, magnesio y vitaminas B2, B12, K, A y D.

Cómo hacer kéfir casero

Para la obtención del kéfir necesitamos, en primer lugar, disponer de los granos originarios del kéfir. Estos suelen obtenerse a partir de familiares o amigos, pero también es posible comprarlos disecados en Internet o en tiendas físicas. Si este es el caso, será necesario rehidratarlos antes de comenzar.

kéfir de agua

Una vez que disponemos de los granos, los colocamos en un bote de madera, cristal o plástico. En ningún caso deberemos manipular el kéfir con metal, como por ejemplo una cuchara. En ese mismo bote añadimos la leche llegando a cubrir dos tercios del mismo.

Ya tenemos el preparado que va a fermentarse. En este momento lo situamos aislado de la luz en un lugar donde haya una temperatura de unos 25 ºC y dejamos que fermente durante unas 24 horas. En esta fermentación se producen gases y pequeñas cantidades de alcohol, por lo que hemos de tenerlo en cuenta a la hora de consumirlo. Para taparlo es conveniente utilizar un papel de cocina con poros para cubrir el kéfir durante la fermentación.

Una vez que han pasado las 24 horas, se cuela el líquido (kéfir) y ya tenemos de nuevo los granos disponibles para iniciar un nuevo proceso de fermentación. Este kéfir puede consumirse directamente o guardarse en la nevera para el consumo en días próximos.

Curiosidades sobre el kéfir

Dado que se trata de un alimento tan antiguo, son muchas las curiosidades que hay detrás del kéfir que pueden interesarte. Sin embargo, una de las más interesantes son los diferentes nombres que recibe en función de la zona en la que se consume.

Los musulmanes de la región del Cáucaso se referían a él como granos del profeta Mahoma y creían que sus propiedades beneficiosas se perdían si era consumido por personas de otras religiones.

Algunas poblaciones de Siberia, como los buriatas, los tunguses y tártaros, lo bautizaron con dos nombres diferentes, aroki y kummys, pero siempre refiriéndose al mismo producto.

En definitiva, el kéfir es un producto lácteo de gran tradición que tiene más propiedades beneficiosas que la leche y el yogur, dada la gran variedad microbiana que interviene en su composición. Así, contiene bacterias y levaduras que aportan ventajas a nuestra flora intestinal mejorando así la digestión. Su composición de minerales, vitaminas y aminoácidos también interviene en la mejora de nuestro sistema inmunitario y metabólico. Además, como has visto, la elaboración en casa resulta muy sencilla.

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