Miso

miso alimento probiotico

Alimento Probiótico

La gastronomía japonesa aún conserva alimentos e ingredientes antiguos y entre ellos el miso tiene un papel destacado, incluso durante los últimos años este nombre ha comenzado a sonar en el mundo occidental, gracias a que cuenta con un conjunto de rasgos estupendos y sumamente importantes para la salud. En definitiva, es necesario conocer más a fondo el miso, saber de qué se trata realmente, sus orígenes y qué puede ofrecer a la salud. 

¿Qué es el miso?

El miso significa fuente de sabor en japonés, es una pasta que se produce a partir de la soja, aunque también puede incluir cereales como el arroz, el centeno y la cebada, pero ya sea sola o acompañada, se somete a un proceso de fermentación con sal marina y un hongo llamado Koji, gracias a esto es posible obtener el miso y es muy popular en Japón.

Asimismo, el sabor del miso es complejo y puede ofrecer varios grados de intensidad, los cuales dependen del tiempo de fermentación y de los demás ingredientes incluidos, así que puede tener matices dulces, salados o picantes. Además, el miso suele ser consumido en sopas, caldos, estofados, guisos, salsas y como adobo o condimento. 

En suma, existen varios de tipos de miso, según su tiempo de fermentación y color son el Shiromiso o miso blanco, el cual es de los más comunes, tiene sabor suave y dulce y su fermentación toma un año, mientras que el Akamiso o miso rojo, tiene un sabor más fuerte y salado que el miso blanco, su fermentación dura aproximadamente dos años.

En cuanto al Kuromiso o miso negro tiene un sabor fuerte e intenso y su fermentación dura alrededor de tres años y el Hatchomiso es el tipo de miso más concentrado y con mayor aporte de proteico y no incluye granos.

Por otra parte, el miso también suele ser clasificado según el tipo de soya con el que se prepara, al respecto los tipos son Kome miso con con soja y arroz blanco, siendo el más común en la actualidad en Japón, aunque en el pasado solo era consumido por los samuráis y los aristocrátas. El Genmai miso se prepara con soja y arroz integral, el Mugi miso se elabora con soja y cebada y  el Hatcho miso incluye solo con soja.

Historia del miso

A pesar de que el miso forma parte importante de la gastronomía japonesa nació en China y posteriormente se extendió hasta llegar a suelo nipón. Desde sus inicios ha sido considerado un sazonador sumamente importante, era realmente apreciado hasta el punto que se utilizó como medio de pago.

De igual manera, era costumbre llevar bolitas de miso envueltas en tela para así poder condimentar los alimentos en cualquier lugar, aunque en la mayoría de los casos se utilizaba como una sopa con tan solo agregar agua caliente y entre los samurái era muy común. 

Posteriormente el miso comenzó a ser más popular pero debido a su complejo y lento proceso de preparación pasó de ser preparado en los hogares, a ser fabricado a nivel industrial, de hecho, la primera fábrica de miso fue creada en 1500 y los japoneses comenzaron a comprarlo en lugar de prepararlo.

Beneficios del miso 

El miso viene siendo un condimento maravilloso en términos de salud, este alimento nipón tiene excelentes particularidades que le permiten apoyar el funcionamiento del organismo, así como evitar diversas enfermedades, los beneficios del consumo del miso son:

  • Digestión sencilla: gracias al proceso de fermentación de la soja, el miso es un alimento más fácil de digerir, los microorganismos hacen que la proteína de la soja se desintegre resultando en aminoácidos, así que el organismo puede asimilarlo fácilmente. 
  • Fuente de nutrición: el miso aporta un importante conjunto de vitaminas, minerales y antioxidantes. Además, ofrece 8 de los aminoácidos esenciales, así que es ofrece proteína vegetal muy completa y muy pocas grasas saturadas, así que resulta como un alimento más saludable que las carnes grasas.
  • Apoyo para climas fríos: el miso permite contar con un ideal nivel de energía y vitalidad, esto gracias a que ayuda a mantener la temperatura corporal estable, todo gracias a su aporte de glucosa. 
  • Beneficia la piel y el cabello: esto se debe a los antioxidantes presentes en el miso, los cuales pueden promover la regeneración celular, así que ayuda a mantener la piel en perfectas condiciones y también favorece la fibra capilar para una melena estupenda. 
  • Apoya a las madres lactantes: el mismo también contribuye a que aumente la cantidad de leche durante la época de lactancia, junto a esto también es de gran ayuda para la recuperación de la madre que acaba de dar a luz.
  • Aliado de la menopausia: el miso contiene isoflavonas las cuales equilibran los síntomas característicos de la menopausia, ya que equilibra las hormonas.
  • Previene la incontinencia: especialmente durante la noche, así que puede beneficiar a los niños que sufren este problema.
  • Actúa como alcalinizante: esto es a través de los minerales que ofrece, los cuales favorecen la   eliminación de la acidez del organismo que pueden causar algunos alimentos.
  • Poder antioxidante: el miso tiene la capacidad de eliminar los radicales libres, así que previene la oxidación de las células y con ello evita el envejecimiento y diversas enfermedades.
  • Ayuda a eliminar tóxicos: el miso es estupendo para depurar el organismo luego de tratamientos para el cáncer, ya que es capaz de eliminar los derivados de estos, también elimina los metales pesados consumidos en los alimentos.
  • Reduce el colesterol: el miso aporta ácido linoleico y lecitina, estos contribuyen a disolver el colesterol que se adhiere a las paredes de los vasos sanguíneos, de esta manera previene enfermedades como la arterioesclerosis y la hipertensión.

En suma, el miso es un alimento probiótico gracias al proceso de fermentación con hongos, es decir está lleno de microorganismos vivos que resultan indispensables al organismo, ya que se suman a la flora intestinal o microbiota, es decir, el conjunto de bacterias que colonizan el intestino y combaten las bacterias nocivas.

De igual manera, el miso como alimento probiótico beneficia todo el sistema digestivo y el organismo en general, por ejemplo fortalece el sistema inmunológico previniendo infecciones y enfermedades, también beneficia la salud bucal y la salud mental, ya que permite que la síntesis o producción de los neurotransmisores en el sistema digestivo se lleve a cabo de manera excelente, entre otros beneficios.

Composición del miso

El miso es un alimento sumamente nutritivo, por algo los samuráis del pasado japonés lo consumían y valoraban tanto, además de tener microorganismos vivos que contribuyen al bienestar de todo el cuerpo partiendo de la flora intestinal, el miso es fuente de proteínas, un gran conjunto de minerales, vitaminas A, C y del grupo B, enzimas, carbohidratos y lípidos.

¿Cómo hacer miso?

El miso se prepara por medio de un muy largo proceso de fermentación láctica de la soja gracias a un hongo y todo el proceso de fermentación toma entre 6 y 36 meses, así que resulta realmente complejo. 

Ahora bien, si se trata de la sopa de miso la cual es su presentación más consumida, se prepara cortando el calabacines y setas, para después agregarlos en un cazo con aceite y a fuego alto y se saltean las verduras durante un par de minutos sin reducir el fuego.

Seguidamente, añadir agua y dejar que se haga durante algunos minutos más, es necesario dejar que caliente pero no permitir que hierva. Después es momento de separar del fuego y en un recipiente distinto disolver el miso agregando algunas cucharadas de caldo, una vez disuelto incorporar al cazo con las verduras, servir y tomar de inmediato.

Cabe destacar, el miso no se puede poner al fuego, porque se destruirían sus bacterias beneficiosas, las cuales aportan tantas ventajas a la salud. En resumen, el miso es uno de los mejores condimentos de tradición japonesa que vale la pena probar e incorporar a las preparaciones diarias.

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