Tamari

tamari alimento probiotico

Tamari – Alimento Probiótico

La salsa de soya no es solo uno de los ingredientes de la cocina japonesa, esta se ha extendido por todo el mundo, pero entre sus variedades el tamari tiene un lugar realmente especial, se trata de un elemento de la gastronomía nipona que ha logrado extenderse hasta occidente gracias a sus cualidades, las cuales realmente conviene identificar y conocer, así como su historia y sus beneficios.

¿Qué es el tamari?

El tamari es una de las variedades de la salsa de soja tan propias de Japón, de hecho es la más antigua y se deriva directamente de la primera salsa de soja que fue creada en China. Asimismo, el tamari preparado de la manera más tradicional es un subproducto de la pasta de miso, es decir, se trata de una base fermentada de soja que se mezcla con agua y sal, así que también es un alimento probiótico.

En suma el tamari se caracteriza por ser muy viscoso en su presentación más ancestral, pero varía dependiendo de la cantidad de soja y agua con la que cuente y es más oscuro que la salsa de soja común. En cuanto a sabor, es más penetrante, balanceado, con diversos matices y no tan salado como el miso, sus características organolépticas se deben a los aminoácidos de la fermentación de la soja.

Cabe destacar, el tamari se diferencia de la típica de salsa de soja o koikuchi en que contiene trigo o en su defecto una cantidad realmente mínima. En la actualidad, suele ser usada para acompañar diversos platos japoneses y en occidente para agregar a carnes y pescados, siendo un estupendo sazonador. 

Historia del tamari 

El Tamari se deriva de la salsa de soja creada en China, se trata del más antiguo tipo de salsa de soja y en la antigüedad comenzó a ser preparada a partir del miso, es decir el líquido que resulta de este. 

El procedimiento consistía en el envejecimiento del miso en barriles de madera de cedro, hasta que se tornara en una pasta de buen espesor, es decir, durante más de 18 meses. Ahora bien, el líquido restante acumulado en el fondo del barril veía siendo el tamari totalmente concentrado, completamente de soja y sin trigo. 

En la actualidad, este proceso tradicional solo es utilizado por algunos fabricantes debido a su gran complejidad, pero continúa siendo un subproducto del miso, ya que se obtiene a partir del remojo de los granos de soja, junto a la acción del hongo Koji y el proceso de fermentación, así como el prensado. 

Beneficios del tamari 

El tamari va mucho más allá de simplemente agregar sabor a las comidas y acompañar diversas preparaciones, esta salsa tan famosa y popular en Japón también aporta interesantes beneficios al organismo, entre ellos se encuentran:

  • Alternativa frente a la sal: para sazonar las comidas el tamari es estupendo, pues elimina los efectos que produce la sal común, así que adereza sin representar inconvenientes para el sistema cardiovascular.
  • Beneficia la digestión: el tamari contiene una importante cantidad de fibra, así que regula el tránsito intestinal y de esta manera previene problemas como el estreñimiento, es un producto digestivo excelente. En suma, contribuye al proceso de asimilación de los nutrientes que aportan otros alimentos.
  • Fuente de minerales: el tamari proporciona hierro y fósforo, de esta manera es ideal para mantener tanto los dientes como los huesos en el mejor estado.
  • Fuente de energía: muchos señalan el tamari como una grandiosa alternativa para hacer frente al cansancio, para esto añaden algunas gotas a algún té o infusión.
  • Ideal para deportistas: esta salsa nipona contiene una importante cantidad de proteínas y carbohidratos, mientras que su aporte de grasas es realmente mínimo, así que es estupendo para añadir a la dieta de los deportistas.
  • Poder remineralizante: el tamari tiene la capacidad de alcalinizar el pH sanguíneo, de esta manera contribuye a la energía.

En suma, el tamari es un alimento probiótico, es decir cuenta con microorganismos vivos gracias al proceso de fermentación por el que pasa y dichos microorganismos de suman a la flora intestinal o microbiota, siendo esta este conjunto de bacterias que se hallan en el intestino protegiéndolo de las bacterias dañinas responsables de causar enfermedades.

Así que benefician toda la salud en general comenzando por el sistema digestivo evitando problemas como el síndrome del intestino irritable y otros, también favorecen la síntesis de vitaminas y otras sustancias primordiales como los neurotransmisores, así que también favorecen el bienestar cerebral y la salud mental. Los probióticos también intervienen en la salud bucal, entre otros aspectos, por esto es tan importante su consumo y el tamari es una excelente opción para ello.

Composición del tamari

El tamari gracias al proceso de fermentación cuenta con un conjunto de nutrientes estupendos, es fuente de hidratos de carbono y proteínas para obtener energía, también ofrece una importante cantidad de fibra y diversos minerales como el calcio, el potasio, el hierro y el fósforo. 

¿Cómo hacer tamari?

La elaboración del tamari tiene un alto nivel de complejidad, inicia con la cocción de la soja al vapor para formar una pasta y el koji es el encargado de generar el proceso de fermentación que le atribuye sus características tan particulares.

Posteriormente, es elemental conservar la mezcla en una cámara o barril, el cual debe tener una temperatura y humedad específicas y todo este proceso toma más de un año para lograr un jugo que se deja sedimentar para así obtener el tamari. 

Es decir, el proceso de preparación del tamari es realmente complejo, por esto es un producto que no se prepara en casa, al contrario se compra en los supermercados, en los que es posible encontrar diversas opciones, cada una de ellas con rasgos propios y diferentes niveles de calidad, los cuales dependen de la materia prima utilizada y de los procesos seguidos.

De cualquier forma, el tamari es una salsa que conviene probar e incorporar a las preparaciones de cada día para así poder disfrutar tanto de su sabor, aroma y textura como de sus bondades a favor de la salud.

Otros Alimentos Probióticos

Ir arriba